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EPIC Lab y las redes que vamos tejiendo

Por Carolina Flores

 

Mi segunda visita en México fue al EPIC Lab del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), un centro de Creatividad, Innovación y Emprendimiento que forma parte de esta universidad privada fundada en 1946.

 

El EPIC Lab se fundó hace dos años, con los objetivos de fomentar la cultura emprendedora, brindar capacitación a estudiantes y exalumnos, brindar mentoría y realizar investigación aplicada sobre el emprendimiento en México. Surge a partir de la inquietud de quien es ahora su codirectora, Daniela Ruiz Massieu (administradora de empresas) ante la clara necesidad de integrar los temas de emprendimiento en el ITAM, promoviendo al mismo tiempo el trabajo interdisciplinario. Por eso mismo, desde el principio se alió con su codirector Víctor M. González y González (Doctor en Ciencias de la Información y Computación).

 

Nomara Parra, su directora operativa, me recibió el martes 10 de enero gracias a una presentación virtual que nos hizo Vivi Arias. Con Nomara conversé sobre AUGE, sobre los cambios que hemos realizado en los cuatro años que tiene la agencia de existir y principalmente, sobre la metodología en la que coincidimos: la de Bill Aulet del MIT, plasmada en su libro La Disciplina de Emprender: 24 pasos para lanzar una startup exitosa. Nomara recientemente se certificó en este método y realizará su primer proceso de capacitación con él en este año. En AUGE lo estamos usando como una especie de columna vertebral a la cual le hemos insertado otras herramientas complementarias, le hemos cambiado algunos énfasis, culminando en una mezcla resultante de nuestro propio proceso de aprendizaje. Para ambas, este encuentro abre la oportunidad de compartir experiencias durante los procesos del 2017 y de pasarnos algunos tips sobre qué funcionó bien y qué no.

 

El EPIC Lab y AUGE tienen grandes diferencias, pues este centro no es una incubadora, por lo tanto sus métricas no incluyen cuántas empresas se formaron. El objetivo principal es que los y las estudiantes adquieran conocimientos y formen competencias que les permitirán en el futuro crear sus propias empresas y contribuir así con el desarrollo económico de México. Sin embargo, la labor que realiza el EPIC - les recomiendo revisar su informe anual - en cuanto a fomento de cultura, constituye un muy buen ejemplo de cómo podríamos profundizar más en la relación que tenemos con nuestros estudiantes y exalumnos, algo que está dentro de la misión que la Universidad de Costa Rica nos asigna. 

 

Pero aunque al EPIC no se le demanda el éxito de las empresas, ya cosecha algunos emprendimientos importantes. Les paso dos ejemplos: Tutor Online, fundado por Alejandro Moreno, egresado: "Conectamos a alumnos con profesores de manera eficiente, a través de un salón virtual. Tenemos todas las herramientas necesarias para lograr que en el salón virtual la persona se sienta como en un salón real" (nota en Forbes). El otro caso que quiero presentarles es el de Emma, un servicio de acompañamiento para personas adultas mayores que “busca incentivar relaciones intergeneracionales entre las personas de la tercera edad y aquellas interesadas en brindarles compañía”.

 

Emma es una empresa creada por tres emprendedoras, de ahí que la conversación con Nomara nos dirigiera hacia el interés que ambas compartimos: incentivar más emprendimientos que involucren a mujeres en puestos de liderazgo. Le comenté de mi experiencia con las comunidades de software libre y de algunas iniciativas que sigo con atención, como el proyecto TIC-as de la cooperativa Sulá Batsú (enfocado en incorporar a más mujeres a las STEM) y la Red Mujeres en Tecnología.

 

"Hablé con una ejecutiva hace unos días y me dijo que por ahora, el esfuerzo que ella realiza es no organizar un solo panel, concurso o evento en el que no haya mujeres protagonistas", comentó Nomara. De esa frase, recordé una inciativa que le he comentado varias veces a Mónica Hidalgo (de la Red MenTE) sobre crear una plataforma donde podamos colocar los datos de mujeres sobresalientes en diversos temas, para que no haya excusas del tipo "es que no encontramos a ninguna mujer que supiera de este tema". Espero tener disponible ese espacio muy pronto para mujeres de América Latina, así que si alguien está leyendo y quiere colaborar, todas las manos serán bienvenidas.

 

Hace un año se reportaba que en México el emprendimiento femenino había aumentado de 2.5 millones de mujeres emprendedoras en 1995, a cuatro millones en el 2013. Sin embargo, como se reportaba en Forbes: "A diferencia de los negocios emprendidos por hombres, los proyectos de emprendimiento de mujeres tienden a ser poco redituables y a tener menor impacto sobre la economía". En ese sentido, la situación no es muy distinta a la que vivimos en Costa Rica. De ahí que realizar esfuerzos conjuntos en los que compartamos lecciones aprendidas podría ser de mucha utilidad y creo firmemente que para empezar, es fundamental que quienes estamos en distintos países trabajando por una misma causa nos encontremos y nos comuniquemos. Con Elizabeth Becerril de Catapulta (con quien me reuní día después) también surgió una idea relacionada que les comentaré en otro post.

 

Lecturas recomendadas:

  • Los retos para el emprendimiento femenino en México (VenturaMéxico)
  • 8 amenazas para el emprendimiento femenino (Forbes)
  • Liberando el potencial de crecimiento de las emprendedoras de Latinoamérica y el Caribe, estudio realizado por BID FOMIN en 2014 y enfocado en emprendedoras de alto crecimiento (PDF para descarga)